La dieta saludable para los mayores

Dieta saludable para los mayores

Una dieta saludable en cualquier etapa de la vida es importante para que nuestro organismo reciba los nutrientes necesarios para poder funcionar correctamente. En el caso de las personas mayores, la dieta se debe modificar conforme avanzan los años, ya que con la edad aparecen problemas intestinales, de masticación, aumenta el consumo de medicamentos e incluso la disminución del apetito.

Estos factores pueden desencadenar en una alimentación deficitaria y provocar algún tipo de enfermedad. Una dieta saludable para los mayores debe ser equilibrada y variada que incluya todos los grupos de alimentos en cantidades moderadas, siempre y cuando, no existan limitaciones por distintas enfermedades o problemas que padezca el adulto mayor.

¿Qué deben comer las personas mayores?

Una alimentación saludable para los mayores debe incluir:

  • Proteínas procedentes de la ingesta de carne, pescado, leche y sus derivados, y huevos dos/tres veces en semana.
  • La dieta debe incluir verduras, frutas, hortalizas, legumbres y cereales a diario para cubrir las necesidades energéticas.
  • Si atendemos al consumo de fibra, esencial para evitar problemas de estreñimiento, es aconsejable consumir pan, arroz, cereales o patatas en pequeñas porciones diarias.
  • La leche y sus derivados no pueden quedar al margen ya que son la principal fuente de calcio para el organismo e importante para los huesos y problemas de osteoporosis.
  • Recordar siempre que las personas mayores deben ingerir líquidos a diario, generalmente agua (se aconseja 1,5 litros al día), aunque también se puede acompañar de zumos, sopas, etc… 

La comida la podemos repartir en 5 tomas diarias combinando alimentos que contengan fibra, proteínas, frutas, verduras y hortalizas. Mejor si optamos por pequeñas porciones varias veces al día que comidas abundantes y copiosas menos veces.

Causas de la mala alimentación en personas mayores

La malnutrición se hace presente en la tercera edad más a menudo de lo que pensamos. Para que esto no ocurra, es necesario que conozcamos cuales son los problemas más comunes y sus síntomas y así poder actuar en la medida de lo posible.

Disminución del apetito: la falta de apetito es uno de los problemas que se presentan a estas edades. La pérdida de ganas de comer tiene que ver con la inactividad, pero también puede ser síntoma de alguna enfermedad o problemas personales.

Dificultad para tragar: la disfagia es uno de los síntomas que aparece en ancianos y que le imposibilita o dificulta tragar determinados alimentos.

Dieta monótona: no podemos descuidar el aspecto de lo que se come porque ahí también se produce la desgana. Podemos optar por variar el modo de preparación y la variedad de alimentos, así saldremos de comidas monótonas y repetitivas que invitan a comer al adulto mayor.

Problemas personales: la soledad, tristeza, depresión son factores que hacen que la persona mayor no lleve una dieta saludable y pierda el interés por la comida. En los mayores, puede desencadenar en una dieta deficitaria.

Enfermedades: la demencia, el alzhéimer, algún tipo de cáncer… diversas patologías hacen que los mayores pierdan las ganas e interés por comer. Es recomendable acudir al médico para que no desencadene en una situación de desnutrición y un riesgo para su salud.